COHESIÓN SOCIAL

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* La cohesión social refiere al grado de integración de la ciudadanía a su comunidad.* Cuanto más unida, solidaria y cohesionada esté esa sociedad, la convivencia entre sus miembros será mucho más armónica y la democracia funcionará mejor.

¿Qué es la cohesión social? Seguramente habrás escuchado en las noticias o leído en los periódicos sobre la cohesión social. Desde hace tiempo, se ha vuelto una idea relevante cuando se habla de la democracia, la sociedad y la economía. Este concepto se ha hecho tan famoso porque llama la atención sobre el grado de integración de la ciudadanía en su comunidad. Aunque parece sencillo, este concepto resulta algo complejo pero… también es muy interesante y útil para entender mejor qué pasa con nuestra sociedad. Como sabes una sociedad es un conjunto de personas que se relacionan entre sí, de acuerdo a unas determinadas reglas de organización jurídicas y consuetudinarias, donde sus miembros comparten una misma cultura o civilización en un espacio o un tiempo determinados. Cuanto más unida, solidaria y cohesionada esté esa sociedad, cuanto más cosas en común impulsen, más razones para pensar que la convivencia entre sus miembros será mucho más armónica y que la democracia funcionará mejor.

De ahí la importancia de analizar el nivel de cohesión social que tiene una sociedad. En un mundo donde -como sostuvo Martín Hopenhayn– la modernidad aparece con múltiples caras, donde la globalización afecta a la educación, a la cultura y a la misma democracia; repensar los niveles de cohesión resulta clave. Precisamente, los niveles de cohesión tienen que ver con cuán unidos estamos unos con otros, cuán integrados, cuán fraternos y solidarios somos con los otros, cuánto queremos convivir y cuán dispuestos estamos a trabajar juntos y juntas por conseguir objetivos y proyectos colectivos. Y esta no es una cuestión menor. Piensa lo difícil que puede ser conseguir que se cumplan los proyectos colectivos cuando estamos todos peleados o cuando cada uno jala para su lado. Por el contrario, resulta mucho más sencillo si confiamos unos en otros, si nos ayudamos en lo que podamos y si, además, somos más o menos todos iguales o tenemos similares oportunidades de acceso a los recursos.

En este módulo vamos a analizar entonces qué es la cohesión social, cuáles son sus dimensiones, por qué es importante estudiarla y conocerla para comprender cómo funciona una sociedad, cuáles son los fenómenos que la fomentan u obstaculizan así como las razones que hacen que una sociedad sea más cohesionada que otra. Se trata de un concepto muy amplio, que hace referencia a muchos otros fenómenos y conceptos, que ya hemos analizado en el Módulo 1 como fundamentos de la democracia. Pero nos parece clave compartir contigo estas ideas, porque la salud de muchas democracias depende también del grado de la cohesión que logran sus sociedades.

EN RESUMEN

  • La cohesión social refiere al grado de integración de la ciudadanía a su comunidad.
  • Cuanto más unida, solidaria y cohesionada esté esa sociedad, la convivencia entre sus miembros será mucho más armónica y la democracia funcionará mejor.

EL CONCEPTO DE COHESIÓN SOCIAL

Hemos dicho que la cohesión social es un concepto que ha tomado fuerza en épocas recientes. Sin embargo, sus orígenes son bastante añejos. Resulta que los pioneros de los estudios sobre la sociedad, como Durkheim, Comte o Spencer, ya en el siglo XIX discutían acerca de la integración o unidad social. En sus estudios trataban de comprender qué hacía que algunas sociedades o comunidades fueran más unidas y solidarias, o, en otras palabras, más cohesionadas. Las primeras respuestas que encontraron hacían referencia a elementos actitudinales como las creencias y los valores que compartían los individuos de las sociedades, o a las relaciones complejas que surgían entre las personas que necesitaban cooperar para satisfacer sus intereses (como la seguridad o el comercio).

Sin embargo, con el tiempo, el concepto  de  cohesión  social  fue  evolucionando. Émile Durkheim consideraba  que  este fenómeno se generaba  de  manera  distinta  en  las  sociedades  tradicionales  que  en  las  modernas. En  las  sociedades  tradicionales  (simples), la cohesión se daba a partir de la conciencia colectiva y la solidaridad que, a su vez, surgían de los valores, normas, sentimientos e ideas compartidos por sus miembros. En ese tipo de sociedad para que hubiera cohesión social se requería que los lazos fueran fuertes y numerosos y que abarcaran incluso ideas y sentimientos que los unían, en términos de lo que Durkheim denominaba como “solidaridad orgánica”. Estos lazos creaban obligaciones al individuo, ejercían presiones funcionales que moderaban y contenían el egoísmo y le permitían reconocer su dependencia respecto de la sociedad.

SOLIDARIDAD MECÁNICA Y SOLIDARIDAD  ORGÁNICA

Vía Sociológica. 20 de enero de 2016. 1’11’’.

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SABÍAS QUE…

Émile Durkheim consideraba que, en las sociedades modernas, la cohesión social dependía de las normas, valores, ideas y creencias colectivas, así como de los vínculos sociales generados entre las personas que conforman una comunidad (Durkheim, 2007).

En la modernidad, al poner en el centro de atención al individuo, se originaron importantes cambios en la sociedad y, con ello, se afectó la manera en la que los individuos se relacionaban entre sí. Con la modernidad llegó además la secularización, la racionalidad, la urbanización, la industrialización y la fe en el progreso. De esa manera, la tesis durkheimiana sostenía que la evolución social (la transición de sociedades simples a complejas) implicaba un cambio en los factores que mantenían la cohesión o la unidad social. Esa variación entre factores es sintetizada en dos formas tipológicas de solidaridad: la mecánica y la orgánica, que ya mencionamos previamente. 

La cohesión social producida por la solidaridad mecánica descansaba en la existencia de una conciencia colectiva. La modernización de las sociedades implicaba por tanto un desgaste de las formas tradicionales de solidaridad, lo cual conllevaba un desplazamiento del papel que desempeñaba la conciencia colectiva como principal eje articulador de cohesión social. En su lugar, la sociedad se enfrentaba a un proceso de diferenciación de funciones de cada persona derivado del desarrollo de la división del trabajo. Estas transformaciones tienen como consecuencia un desplazamiento o cambio relativo de la conciencia colectiva, es decir, de la manera en que las personas entendemos el mundo, como resultado del desarrollo de la conciencia individual. 

Las sociedades basadas en la cooperación y en los lazos grupales evolucionaron y empezaron a reconocer la importancia del individuo por encima de la colectividad. Estas nuevas sociedades, más complejas, ya no podían depender de las manifestaciones tradicionales de solidaridad que antes generaban la cooperación entre los vecinos ante las dificultades. En su lugar, se generaron nuevos vínculos, ahora basados en la interdependencia y la necesidad de cooperación: se dio la aparición de nuevos valores, normas sociales y nuevas relaciones entre los individuos, que permitían la solidaridad, la coordinación y la cooperación.

La modernidad trajo entonces el individualismo -la idea de que un individuo es más importante que la colectividad- como valor predominante. Ello no significa que el individualismo en sí mismo resulte algo negativo. Por el contrario, sin el individualismo, sin el reconocimiento del valor moral de cada una de las personas, jamás hubiéramos logrado desarrollar sociedades con el grado de libertad y respeto por los derechos humanos que tenemos en la actualidad. Sin embargo, una cultura de individualismo exacerbado,  junto  con  otros  fenómenos y  problemas propios de las  sociedades  actuales,  como  la inseguridad o la mediatización, pueden ocasionar que las personas se aíselen, se cierren en un círculo reducido e incluso que no quieran mantener lazos con los demás. Cuando esta tendencia de alienación y retiro de la vida colectiva aparece, la cohesión social se reduce y eso resulta grave para la convivencia de las personas.

Ante todo ello, la academia siguió estudiando y analizando el fenómeno de la cohesión social. En el siglo XX, un importante sociólogo estadounidense, Talcott Parsons desarrolló sus ideas transformando la definición de Durkheim. Parsons consideró que a la definición de Durkheim le faltaba un elemento importante, que llamó la “asignación de recursos”, es decir, las reglas y la manera en la que los bienes importantes (es decir materiales, como dinero, propiedades y tierra, o simbólicos, como el estatus y poder) están repartidos entre los individuos que integran la sociedad. 

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sabias que…

Para Talcott Parsons (1961), la cohesión social depende no sólo de normas y valores que comparten las personas, sino también de la manera en la que están distribuidos los bienes materiales en la sociedad. Bajo su lógica, las sociedades con grandes desigualdades económicas no pueden lograr la cohesión social.

La idea de Parsons cambió nuestro modo de entender el concepto y las dimensiones de la cohesión social. De esta manera, según el sociólogo norteamericano, una sociedad depende tanto de la correspondencia entre los procesos de asignación de recursos y la integración (distribución de valores y normas) de dichos procesos distributivos. Cada individuo que desempeñe un rol social y ocupe un espacio en la estructura  social, tiene  acceso  al  conjunto de   bienes  y  recompensas  asignados a  la posición social ocupada. En este
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SABÍAS QUE…

La cohesión social es “la capacidad dinámica de una sociedad democrática para absorber el cambio y el conflicto social mediante una estructura legítima de distribución de recursos materiales y simbólicos, tanto a nivel socioeconómico, sociopolítico, y sociocultural, a través de la acción combinada de los mecanismos de asignación del Estado, del mercado, de la sociedad civil, de la familia y de otras redes comunitarias” (Tironi y Pérez, 2008: 381). 

sentido, Parsons consideraba que un individuo está socialmente integrado cuando internaliza las normas y valores (estructuras de expectativas) que regulan su acción en congruencia con la posición social ocupada.

Hoy consideramos que, además de los valores y la igualdad económica, la cohesión social incluye también otros aspectos, como la participación en la cultura o en las decisiones públicas. En general, podemos decir que la cohesión social abarca diversos planos como lo político, lo económico, lo social y lo cultural y, por tanto, para entenderla no es posible reducirla sólo a uno de esos ámbitos (Valverde, 2015). Algunas perspectivas sobre la cohesión social ponen énfasis en las relaciones entre las personas que conforman la comunidad, en la existencia de los mecanismos que unen a las personas y dan sentido de pertenencia a un mismo grupo, es decir, a la satisfacción de una persona al sentirse parte integrante de un grupo.

Otros enfoques sobre la cohesión apuntan a la existencia de ciertas condiciones que permiten la unidad, cercanía y solidaridad entre quienes integran la comunidad. Desde esta perspectiva europea, la cohesión social se puede entender como “la capacidad de la sociedad de asegurar el bienestar de todos sus miembros, inlcuyendo el acceso equitativo a los recursos disponibles, el respeto por la dignidad humana, la diversidad, la autonomía personal y colectiva, la participación responsable y la reducción al mínimo de las disparidades sociales y económicas con el objeto de evitar la polarización” (Consejo de Europa, 2005).

Si analizamos ambas perspectivas, nos damos cuenta que no son excluyentes, sino complementarias. Sólo que, mientras la primera definición apunta a una situación o un tipo de relaciones que se pretende construir; la segunda se preocupa por las condiciones necesarias para lograrla. Sin las condiciones adecuadas que permiten a las personas llevar una vida digna, realizar su autonomía y participar activamente en la sociedad, las relaciones y sensación de pertenencia a las que se refiere la cohesión social son simplemente imposibles.

En otras palabras, ¿qué es exactamente la cohesión social? La cohesión social es sentirse parte de una comunidad, aceptar las reglas que la rigen y valorarla como algo importante. Y así como valoras en términos generales a ese todo, entonces te sientes cómodo, solidario, empático y corresponsable con lo que le pasa a la gente de esa comunidad (Tironi, 2010). De esa manera, la cohesión social tiene que ver con la existencia de un sentimiento de pertenencia y de aceptación de las reglas y valores entre las y los integrantes de una comunidad y la capacidad de una sociedad para generar condiciones para que así sea y que todos tengan igualdad de oportunidades para acceder a servicios y para alcanzar el cumplimiento efectivo de los derechos en todos los ámbitos.

¿QUÉ ES… COHESIÓN SOCIAL?

Karla Valverde Viesca, de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Red de Politólogas #NoSinMujeres para #FaroDemocrático, el 7 de enero de 2020.

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SABÍAS QUE…

La CEPAL introdujo el concepto cohesión social en América Latina como parte de un esfuerzo de cooperación internacional con la Comisión Europea. En 2003 esa entidad propuso situar el tema en el diálogo entre las dos regiones. Los escenarios para la discusión fueron las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno de 2006 y 2007. La idea era que la introducción del concepto contribuiría a acelerar el proceso de inclusión y desarrollo, tomando en cuenta el alto nivel de pobreza y de desigualdad social de los países (CONEVAL, 2015; Tironi, 2010).

Una sociedad cohesionada es entonces aquella que busca el bienestar de todas las personas, combate la exclusión y la marginación, crea sentido de pertenencia, promueve la confianza y ofrece oportunidades de movilidad social. De ahí que la cohesión social sea clave para el desarrollo de las sociedades, para la estabilidad política y la misma democracia.

EN RESUMEN

La cohesión social se puede entender, entonces, desde tres perspectivas:

  • Primero, como el nivel de inclusión social así como también las percepciones y actitudes ciudadanas acerca de ésta. En otras palabras, tiene que ver con la existencia de relaciones sociales basadas en la igualdad, solidaridad y diversidad, con la aceptación del sistema político y de su capacidad de generar condiciones adecuadas para el desarrollo de las personas.
  • Segundo, como el grado de la aceptación, confianza y sentido de pertenencia de las personas respecto de la comunidad en la que viven, los valores que ésta tiene y de las reglas bajo las cuales opera.
  • Tercero, como un fin y un medio. Es el objetivo de los Estados, pues se trata de garantizar que todas las personas se sientan como agentes activos y participantes de la sociedad, a través de las contribuciones que realizan y de los beneficios que obtienen. También es un medio, pues se refiere a la adopción de políticas públicas encaminadas a crear condiciones sociales, económicas, políticas y culturales en las cuales las personas apoyan a la democracia, confían en las instituciones, participan en los procesos deliberativos, desarrollan un sentimiento de pertenencia a la comunidad y de solidaridad con quienes pertenecen a grupos en situación de vulnerabilidad (CEPAL, 2007, pp. 18-9).

LA MEDICIÓN DE LA COHESIÓN SOCIAL

La cohesión social es un fenómeno complejo pero muy importante para la salud de las democracias. Los gobiernos buscan promover y fortalecer la cohesión social a través de diversas políticas públicas. Para ello, necesitan contar con una manera de medir las diferentes dimensiones que integran la cohesión social: necesitan saber cuál es el nivel de igualdad económica, integración social, el capital social o los vínculos sociales, y así tener claro cuál de esas dimensiones debe fortalecerse y poder identificar las mejores estrategias para alcanzar un mayor nivel de cohesión. Recuerda que este dato puede ser clave para que los gobiernos puedan impulsar buenas políticas públicas que resuelvan los problemas de la gente.

Estrategia de Medición 1: Una manera de medir la cohesión social que emplea el Consejo de Europa se centra en el análisis de la igualdad de derechos, el reconocimiento de la diversidad y dignidad de las personas, el nivel de autonomía individual y de participación social y política. En otras palabras, se evalúa la calidad de vida, la igualdad y la capacidad de las personas de desarrollar una vida digna y aportar a la comunidad (Consejo de Europa, 2005). Este tipo de análisis toma en cuenta la capacidad de la sociedad de garantizar las cuatro dimensiones de la cohesión social:

  • Igualdad en el ejercicio de derechos fundamentales: mide las oportunidades formales (previstas en la legislación) y reales (posibilidades de realización) de los derechos políticos, civiles, económicos, sociales y ambientales. Lo hace con diversos elementos como el nivel de acceso a la justicia, la igualdad de ingresos, de empleo, el acceso a la vivienda digna y a los servicios de salud, así como el grado de contaminación a los que está expuesta la población.
  • Dignidad y reconocimiento de la diversidad: mide la igualdad entre las personas de diferentes géneros, edades, grupos étnicos, religiosos, sociales o culturales. Para ello, toma en cuenta la existencia de desigualdad o discriminación, de los mecanismos que los combaten y su efectividad, la igualdad en el acceso a los cargos públicos y el reconocimiento público de la diversidad.
  • Autonomía y desarrollo de las personas: mide la autonomía individual y su capacidad de llevar una vida plena, a partir de los elementos como acceso a la educación, los servicios sociales, la protección de las familias y los derechos laborales, entre otros.
  • Participación y colaboración: mide el grado de participación política y la existencia de condiciones para que todas las personas tengan oportunidades de involucrarse en la vida pública. Toma en cuenta la protección de los derechos como la libertad de expresión y asociación, el nivel de involucramiento ciudadano en organizaciones sociales como sindicatos, ONGs y también la capacidad de la gente de hacer que su voz llegue a los que toman decisiones públicas.

Estrategia de Medición 2: Una manera de medir la cohesión social es la que usamos en México y en la que se incorporan diversos indicadores que ayudan a conocer el nivel de desigualdad económica y social de la población a nivel nacional, estatal y municipal, así como también se incluyen indicadores de redes de apoyo e intercambio social a nivel estatal. En ese sentido, para medir el grado de cohesión social, se utilizan cuatro indicadores:

  • Coeficiente de Gini: mide la desigualdad económica de una sociedad, mediante la exploración del nivel de concentración que existe en la distribución de los ingresos entre la población. Toma valores entre 0 y 1; un valor que tiende a 1 refleja mayor desigualdad en la distribución del ingreso. Por el contrario, si el valor tiende a 0, existen mayores condiciones de equidad en la distribución del ingreso.
  • Brechas en el nivel de ingresos: este indicador se construye dividiendo el ingreso corriente total per cápita de la población en pobreza extrema entre el ingreso corriente total per cápita de la población no pobre y no vulnerable. Permite conocer la brecha que existe entre los ingresos de las personas en situación de pobreza extrema respecto al de las personas no pobres y no vulnerables.
  • Grado de polarización social: mide las diferencias existentes entre las condiciones de vida de la población que vive en un mismo municipio o en una misma entidad. Se suele usar el Índice de Marginación.
  • Índice de percepción de los vínculos sociales: mide la percepción que la población tiene acerca de qué tan fácil o difícil es contar con el apoyo de sus redes sociales cuando necesitan ayuda para diversas situaciones como por ejemplo ser cuidado en una enfermedad, obtener dinero, conseguir trabajo, ser acompañada o acompañado al doctor, obtener cooperación para realizar mejoras en la colonia o localidad o, cuidar a los niños y niñas del hogar.

Estas son sólo dos propuestas de medición de la cohesión social. La cohesión, como todos los conceptos complejos y multidimensionales, puede ser definida y, en consecuencia medida, de diversas maneras que con frecuencia resultan complementarias. Todas ellas resultan importantes y son indispensables para comprender mejor la realidad social y diseñar políticas públicas adecuadas, necesarias y efectivas.

EN RESUMEN

  • La cohesión social se puede medir de diferentes maneras y estrategias metodológicas.
  • Una estrategia muy usada en Europa para medirle es a partir de analizar la igualdad de acceso a los derechos, la dignidad y el reconocimiento de la diversidad, la autonomía y desarrollo de las personas y la participación y colaboración que hacen con la comunidad.
  • En México la medimos con indicadores socioeconómicos a través de cuatro dimensiones: el coeficiente de Gini, la brecha en el nivel de ingresos, el grado de polarización y el índice de percepción que la gente tiene respecto a sus vínculos sociales.
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